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domingo, 19 de mayo de 2013

Lluvia




Fotografías: desde mi ventana de Barcelona

Fragmento del poema Lluvia, de Federico García Lorca:

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes! 

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. 

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave. 

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte. 

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje! 

jueves, 2 de febrero de 2012

Por eso vivimos



POEMA de Wisława Szymborska

Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.
Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.
A veces solo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.



CUENTO CORTO de Wisława Szymborska

Un gato en un piso vacío. Morir -eso a un gato no se le hace. Porque, ¿qué puede hacer un gato en un piso vacío? Subirse por las paredes. Restregarse contra los muebles. Nada aquí ha cambiado, pero nada es como antes. Nada ha cambiado de sitio, pero nada está en su sitio. Y la luz sigue apagada al anochecer. Se oyen pasos en la escalera, pero no los esperados. Una mano deja pescado en el plato y no es, tampoco, la de antes. Algo no empieza a la hora de siempre. Algo no sucede según lo establecido. Alguien estaba aquí, estaba siempre, y de repente desapareció y se empeña en no estar. Se ha buscado ya en los armarios, se han recorrido los estantes. Se ha comprobado bajo la alfombra. Incluso se ha roto la veda de esparcir papeles. ¿Qué más se puede hacer? Dormir y esperar. ¡Ay, cuando él regrese, ay, cuando aparezca! Se enterará de que estas no son maneras de tratar a un gato. Como quien no quiere la cosa, habrá que acercársele, despacito, sobre unas patitas, muy, muy ofendidas. Y, de entrada, nada de brincos ni maullidos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Matsuo Basho



"Incluso los ojos de los peces están mojados por las lágrimas"